Francisco Giner de los Ríos y la Institución Libre de Enseñanza


Hay en la actualidad una exposción muy interesante en Madrid para el conocimiento de la Historia de España contemporánea, de la evolución cultural, educativa y científica. Se titula, GINER. EL MAESTRO DE LA ESPAÑA MODERNA.  La organiza la fundación que lleva su nombre en la sede de la Institución Libre de Enseñanza, que fue creada por él en 1876. Fue su principal obra y a su trayectoria personal se dedica esta pequeña exposición pero significativa con motivo del centenario de su muerte en 2015.


La trayectoria vital de Francisco Giner de los Ríos (1839-1915) arranca a finales del reinado de Isabel II cuando consigue la cátedra universitaria. En este periodo se vincularía al grupo intelectual defensor del pensamiento del filósofo alemán Krause, que propugnaba la importancia de la educación para la mejora del individuo y de la sociedad. España por aquellas fechas necesitaba no sólo una modernización económica sino el desarrollo de la ciencia y la cultura. Los gobiernos liberales de Sagasta durante la Restauración, supusieron un impulso definitivo a la construcción del proyecto intitucionista.


El periodo de plenitud se sitúa entre 1907 y 1936. En la primera fecha se crea la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, muy importante para aquellos estudiantes y profesores que quiseran trabajar en el extranjero y ponerse al corriente de los últimos avances. A la muerte de Giner, le sucede Manuel B Cossío, que continúa la labor del anterior y el desarrollo de la suya propia iniciada en el Museo Pedagógico. El Instituto-escuela es un ejemplo para otros centros educativos del país. En la Residencia de Estudiantes conviven los protagonistas del desarrollo cultural español en el primer tercio del siglo XX. Según Manuel Azaña, lo más pulcro moralmente que se hizo en ese tiempo provenía de la Institución Libre de Enseñanza.


No se puede explicar la Edad de Plata de la cultura española sin la actuación de la Institución vinculada a Giner de los Ríos. También la necesidad de modernizar el país a través de la educación del pueblo, que había que levantar. El periodo histórico de la Segunda República fue la oportunidad, primero con las Misiones Pedagógicas y en segundo lugar con el teatro universitario organizado por el poeta García Lorca. La literatura clásica y las reproducciones de los cuadros del Museo del Prado fueron llevados a los lugares más apartados. La Guerra Civil puso fin a esta labor. Se interrumpió la publicación del prestigioso boletin, y en 1939 el nuevo régimen dictatorial cerró la fundación, que no se volvería a permitir hasta 1978.


Para Giner la enseñanza tiene como objetivo último la educación integral del individuo, que va más allá de la mera instrucción. No se ocupa sólo de los aspectos racionales y de pensamiento, sino de los emocionales, de aprender a vivir. El maestro o el profesor se coloca junto al alumno y establece una relación de confianza. Éste debe construir su propio aprendizaje manejando libremente el pensamiento. La cátedra se debe convertir en taller para aprender haciendo. A Giner le interesaba tanto la belleza del arte, como de la naturaleza, cuyos recursos había que respetar. Afirmaba que un día de campo era más valioso que otro en la escuela. Miguel de Unamuno le llamó el Sócrates español.

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