Pintura y sociedad en Velázquez

La vieja friendo huevos, 1618
En la asignatura de Historia de 3º de ESO teníamos el reto de estudiar el siglo XVII en España y en Europa. Me decidí por la vida y la obra del pintor, DIEGO VELÁZQUEZ (1599-1660) como hilo conductor para entender y descubrir aquella. De esta manera, estamos realizando un proyecto así titulado que comprende los distintos aspectos de esa centuria. Los cuadros del artista sevillano, a lo largo de su trayectoria son el mejor estímulo para hacer coherente el proceso de aprendizaje. Tuvo en vida una fama y prestigio excepcional, porque además de ser nombrado muy joven Pintor de Cámara, llegó a ser Aposentador de Palacio, amigo del rey Felipe IV, que le nombró en 1658 miembro de la Orden de Santiago, privilegio de la más alta nobleza.
Gaspar de Guzmán, conde-duque de Olivares, 1636
La vida de Velázquez estuvo unida a la del propio rey, que es la máxima autoridad política, social y económica del momento. Por tanto, a su talento excepcional, se unió unas posibilidades de aprendizaje y de relación social muy diferentes a los demás artistas de su época. Así, se formaría en el taller de su suegro Francisco Pacheco, para llegar a la corte madrileña en 1623, apoyado por el mismo valido del rey, el Conde-Duque de Olivares. Vino avalado por su calidad como retratista que desarrollaría especialmente en este periodo hasta el final de su obra. Retrataría a la familia real al completo en primer lugar; a los servidores más próximos, y hasta a el mismo Papa Inocencio X.

La rendición de Breda, 1635
A diferencia de sus contemporáneos, no pintó tanta pintura religiosa al estar al servicio del rey, pero si de carácter mitológico, que el le daba un aspecto de pintura de género, que practicó en su juventud, pintura de historia y paisaje. Se formó en Sevilla donde recibió la influencia del Tenebrismo y el Naturalismo de Caravaggio. Luego en Madrid, al tener acceso a las colecciones reales. Subrayar que Felipe IV fue uno de los más importantes coleccionistas de pintura en su época al que sirvió en esta faceta. Los dos viajes a Italia, para comprar obras de arte, (1629-1631 y 1649-1651) le permitieron, además de recorrer distintas ciudades y vivir en Roma, conocer la pintura de su tiempo, especialmente la veneciana.

La fragua de Vulcano,  1630

Su estilo evolucionó, por tanto, a lo largo de su vida, se fue enriqueciendo con el estudio y el contacto con otros importantes artistas de su tiempo como Rubens, que estuvo en Madrid en 1628. Un estilo portentoso que como se ha dicho convierte a la pintura en un arte exclusivamente viual, mediante el empleo de la luz y el color, de la llamada perspectiva aérea, la que capta la atmósfera entre el espectador y los objetos, que tienen diferentes iluminaciones, que disuelven sus contornos o los precisan más. El artista desarrollará una pincelada suelta y formalmente abocetada que le permite representar mejor el ambiente, buscando la impresión visual.
Las hilanderas, 1655-1660
Velázquez es el mejor pintor para estudiar una época. Estuvo en lo más alto de la pirámide social. Convivió con el monarca, cuando estos eran absolutos, y sus servidores más próximos, los validos, los auténticos poseedores del poder, la nobleza, y el personal de compañía y entretenimiento, que nos informan de la desigualdad de la estructura estamental. A todos los representó según su rango y función social, con una extraordinaria profundidad psicológica. A partir de todo ello, nos podemos hacer una idea de la importancia de la religión, el honor asociado al nacimiento, la formación intelectual dentro de la cultura del Barroco.

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