La economía colaborativa en el transporte



Este mes de octubre saltó la noticia sobre las alegaciones al cierre cautelar de la web, BlaBlaCar frente a la demanda de Cofebus, la patronal del transporte de viajeros, que incumple la normativa. La web cada vez más utilizada por los internautas ofrece conectar a los conductores de coches con pasajeros para compartir el coche a cambio de un módico precio, el principal reclamo. A ella va asociada una aplicación gratuita para contratar el servicio desde el dispositivo móvil. El juzgado deberá decidir si acuerda el cierre de la página o permite seguir con la actividad.


BlaBlaCar alega que no es una empresa de transporte al uso que opera sin licencias, sino una mera red social, que al no tener vehículos propios ni contratar a conductores no las precisa. También informa de dos aspectos: sus usuarios no tienen ánimo de lucro por la simple compensación de gastos al realizar el trayecto por una parte, por otra, que se encuentra fuera de estar afectado por la norma de la Agencia Tributaria por la aportación tan baja del pasajero en céntimos por kilómetro. 


Sin embargo, los empresarios no lo ven de esta manera, pues les supone una competencia de alrededor del 32% de impacto en el mercado. Además afirman que es una empresa encubierta de transporte por carretera que se hace cargo de los seguros de los conductores a través de AXA;  cobra comisiones de los pasajeros, y algunos conductores de la plataforma la tienen como principal actividad profesional.

Este duelo en un episodio más entre la nueva economía colaborativa, social, al amparo de la rapidez que impulsan las nuevas tecnologías de la comunicación a través de Internet, y la antigua economía regulada. Existen otras manifestaciones como el compartir vehículo dentro de la ciudad, que supuso el cierre de la web por denuncia del sector del taxi,  o como el compartir vivienda entre ciudadanos de diferentes países, que permite reducir gastos al realizar turismo.

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