Un tesoro cultural recuperado

La explosión de la fragata Mercedes, 5 de octubre de 1804, Francis Sartorius, 1807
El Museo Arqueológico Nacional y el Museo Naval dedican sendas exposiciones al tesoro de la fragata española Nuestra Señora de las Mercedes titulada, El último viaje de la Fragata Mercedes. La razón frente al expolio. Un tesoro cultural recuperado. De esta manera llegan a buen puerto aquellas riquezas que acabaron en el fondo del mar y se revaloriza un hecho histórico en el que murieron unas 200 personas con diferentes implicaciones. La primera de ellas se refiere al expolio de yacimiento subacuático cometido por la empresa norteamericana, Odissey, del cual extrajo un cargamento de monedas de plata y lingotes de diversos metales, sin los procedimientos científicos previstos, dejando valiosos restos sin valor comercial.
 
 
Cinco años después, el Estado español recuperaba tras un largo litigio, los bienes culturales a los cuales tenía derecho por ser un barco de guerra. Riquezas trasladadas en secreto a EEUU y que constaban de mas de medio millón de piezas de oro y plata sobre todo, los llamados reales de a ocho con la efigie de Carlos III, la moneda más valiosa de su tiempo. Más allá de los miles de monedas, las exposiciones muestran las ideas, vivencias y costumbres de nuestro pasado, por ello la UNESCO prohibe la destrucción y comercialización de estos bienes culturales.
 
 
La fragata Mercedes no era un barco desconocido hundido en medio del Atlántico, sino uno de los cuatro barcos que regresaban a España desde el Virreynato del Perú, que fue atacado para apresar sus riquezas por un grupo de barcos ingleses frente a las costas  de Portugal en la batalla del cabo de Santa María, citada por Benito Pérez Galdós en su novela, Trafalgar. Fue un ataque sorpresa dirigido por el comandante, Sir Graham Moore, que tenía órdenes secretas,  pues regía en aquel año la Paz de Amiens. A raíz del mismo,  la monarquía de Carlos IV y el valido, Manuel Godoy, declaró la guerra a Inglaterra dos meses después. 
 
Manuel Godoy, Príncipe de la Paz / Antonio Carnicero, 1801
Por otra parte, los hechos están documentados por los jefes militares que mandaban los barcos, José Bustamante y Diego de Alvear, cuya familia pereció en la explosión, así como otros testimonios de los pasajeros y numerosos documentos encontrados en los archivos españoles. Tanto éstos, como los propietarios de bienes y caudales que se transportaban, fueron indemnizados por el gobierno inglés y español en los años sucesivos. Ejemplos documentales y materiales encontrados en el fondo del mar de la fragata y los hallados en los archivos, se muestran al visitante de forma precisa en las dos exposiciones organizadas para conmemorar el regreso definitivo de la fragata.

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