El cuadro de Saturno pintado por Goya

Saturno, Francisco de Goya, 1820-1823/Museo del Prado
Los alumnos de 4º de ESO han realizado la tarea de elegir una obra de Goya, la que más les atrajese y llevar a cabo un comentario sobre la misma después de buscar información precisa. Por segundo año consecutivo la obra más seleccionada ha sido El tres de mayo de 1808 en Madrid: los fusilamientos. Para no repetir el comentario en este espacio, he seleccionado la segunda con más seguidores, Saturno devorando a un hijo, perteneciente al conjunto de las llamadas Pinturas Negras, que fueron pintadas al óleo sobre la pared de la finca que el artista compró en 1819 a orillas del río Manzanares.
El conjunto, que decoraba dos habitaciones de la planta baja y alta de la denominada, Quinta del Sordo, debía de producir un efecto desazonante en el espectador. Goya, un artista anciano por aquellas fechas, se rodeó de imágenes monstruosas y alucinantes, como visiones delirantes, dando rienda suelta a su poderosa imaginación creativa. La utilización del color negro como predominante refuerza el carácter sombrío y oscurece una interpretación del sentido último de lo representado. En ella destaca la pintura de Saturno a modo de gigante monstruoso en pleno acto de comerse a un hijo, de cuyo cuerpo desnudo brota la sangre, mientras que es agarrado con violencia.
El fondo neutro potencia el efecto de las figuras representadas, que a su vez se adaptan de manera precisa al tamaño de la imagen. La aplicación de la materia pictórica está en relación con el sentido desgarrador que quiere transmitir el artista, que se podría calificar como expresionista, deformante a través de la aplicación del color, reforzando el dramatismo de la visión mitológica. Goya ya había abordado el tema en un dibujo de los Caprichos, más de veinte años antes, pero ahora tratado de manera más violenta. Por otra parte, la pintura muestra una reflexión sobre la futilidad de la vida, la fatalidad del destino humano, y la capacidad destructora del tiempo después del paso de los años. Saturno interpretado así como dios del tiempo, pero también de la melancolía. Tal vez una representación alegórica del propio artista.

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