El fin de la esclavitud


Todos los que estamos interesados en la Historia contemporánea podemos estar satisfechos al ver la película del director Steven Spielberg, LINCOLN, que hoy se exibe en la pantallas de los cines de medio mundo. Como sucede en muchas películas de género histórico no se basa en un guión original, sino en la adaptación de una novela, en este caso de Doris Kearns Goodwin, Team of Rivals: The Political Genius of Abraham Lincoln, pero que se ajusta suficientemente a mi entender a la realidad histórica del personaje. Narra los últimos cuatro meses de vida del mismo, desde que es reelegido como presidente hasta su asesinato en el teatro Ford de Washington, el 5 de abril de 1865. Un año clave en la historia de los EEUU, no sólo por este hecho, sino porque se pone punto y final a la Guerra de Secesión que enfrentaba a los estados del norte contra los del sur, gobernados por el presidente Jefferson Davis. También  porque se aprueba la 13ª enmienda a la constitutución americana por el que se suprime la esclavitud, el segundo tema en el que gira la película.
Ésta muestra claramente la personalidad carismática y la fuerza moral del presidente Lincoln para llevar a término la Guerra Civil, iniciada en 1861, que se había cobrado más de 600.000 víctimas, y la abolición de la esclavitud negra. El mismo presume de su capacidad oratoria y de convicción intelectual ante cualquier interlocutor o auditorio. Frente a los políticos de su tiempo, tanto del partido republicano como demócrata, que sólo piensan en actuar a corto plazo, influidos por intereses concretos, Lincoln aparece como un visionario que supera los propios límites de su época, para sentar por una parte las bases económicas y políticas de la Unión, como los fundamentos sociales anclados en los derechos y libertades humanas. Todo ello se describe en la película, en los cuatro primeros meses de 1865, cuando el protagonista pone todo su empeño en la derrota militar de los Confederados, que manifiestan una tenaz resistencia ante los mejor equipados ejércitos del norte. 
Ayudado por el general Grant, los estados de la Unión, más industrializados y proteccionistas vencen a los del sur, cuya economía se basa en el cultivo del algodón para la exportación y en la utilización de la mano de obra esclava de raza negra procedente de África, incompatible con los derechos del ser humano. Lincoln logra sacar adelante la enmienda a la constitución que prohibe esta práctica con un estrecho margen de votos, llegando incluso a proponer recompensas para su apoyo. La guerra y la abolición eran dos problemas interrelacionados, el segundo causaba en cierto modo el primero, y aquella no finalizaría si el estado de derecho no se imponía en todo el territorio. En un momento de la película, en los debates del Congreso previos a la votación se llega a decir que la raza blanca y negra no son iguales, pero sí ante la ley. El presidente Lincoln en una de sus reflexiones apuntaba siguiendo el teorema de Euclides que había aprendido siendo estudiante, que si dos conceptos son iguales ante un tercero, son iguales entre si. Sin duda toda una declaración de principios que coincide con el comienzo del segundo mandato del también presidente de EEUU actual,  Barack Obama, el primero de color de su historia.

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